AHORA DELICH QUIERE IMPUESTAZO
NO AL ARANCEL
Si con el gobierno anterior decíamos que se buscaba
destruir la educación Pública, podemos afirmar
sin temor a equivocarnos que la gestión de De la Rúa,
a través de su tercer ministro de educación
Andrés Delich, pretende darle a las Universidades Nacionales
el tiro de gracia.
Semanas atrás Delich hacía declaraciones a
quien quisiera oírlo acerca de la necesidad de "poner
un límite al ingreso de estudiantes a las Universidades".
Esta idea tuvo un fuerte rechazo por parte de Estudiantes
y rectores Universitarios.
Hace unos días una comisión de "notables",
integrada en ese entonces por economistas, Industriales, rectores
de Universidades públicas y privadas y un estudiante,
se dio a conocer para asumir la tarea de llevar adelante un
proyecto de reforma "integral" del sistema Universitario
que reemplace a la actual ley de Educación Superior.
Sus propuestas, como era de esperarse, están centradas
en el arancel, la limitación del ingreso y el examen
de egreso.
Analicemos todo un poco más de cerca:
La composición original esta comisión dejaba
en clara minoría a los estudiantes ya que solo uno,
de treinta personas, la integraba, violando así uno
de los logros más importantes de la Universidad Reformista
que es el co-gobierno, instalado hace ya casi 83 años
por la reforma Universitaria. Los tecnócratas de turno
no parecen comprender que somos nosotros, los estudiantes,
la razón de ser de las Universidades, parecen no comprender
que todo cambio dentro de las mismas nos va a afectar principalmente
a nosotros, y que por lo tanto pretendemos ser nosotros quienes
desarrollemos propuestas acordes a nuestras necesidades y
no a las necesidades de las Universidades privadas y de las
empresas.
El estudiante que integraba esta comisión renunció,
ya que no estamos dispuestos a discutir en estos términos.
Impunemente nos dicen que: "este proyecto no busca arancelar,
lo que pretende es cobrarle a los que más tienen para
así sostener la educación de los que no pueden
pagar". Estas afirmaciones no son afirmaciones casuales.
La educación pública en general y en particular
las universidades, cumplen con el rol de ser un instrumento
de integración social; la gratuidad y el ingreso irrestricto
generan las condiciones necesarias para que esta integración
de diversos sectores sociales en el seno de la Universidad,
se haga factible. Cualquier diferenciación entre "quienes
pueden" y "quienes no pueden" dá por
tierra con este principio ya que divide a la comunidad Universitaria
en estudiantes de primera y de segunda categoría que
concurren gracias a "los favores" de los primeros.
Por otro lado nos afirman: "no estamos cobrando un arancel,
lo que estamos haciendo es modificar el sistema impositivo".
Esta es una de las mentiras más descaradas que se atreven
a defender. El proyecto de reforma lo que prevée instalar
no es el cobro directo al estudiante en la ventanilla de tesorería,
sino el cobro indirecto a través del gravamen del 1
o el 2% del impuesto a las ganancias o a la riqueza, para
los padres de los estudiantes que ganen más de 3000
pesos. Nos tratan como verdaderos estúpidos como si
no quedase totalmente claro que el arancel existe, solo que
en vez de ir a pagarlo a la facultad se lo van a descontar
directamente de las ganancias a cada padre. En este punto
asistimos por centésima vez a un nuevo impuestazo a
la clase media. Otra vez hacen recaer sobre este sector el
peso de la crisis económica de la Argentina.
Este impuesto según el ministro recaudaría
el 25% del presupuesto total. Hasta en eso nos miente. Si
supusiéramos que existen 200.000 padres en condiciones
de pagar 30 pesos cada uno estaríamos recaudando 6.000.000
de pesos para todo el país lo que representa menos
del 3% del presupuesto total Universitario.
Contra las afirmaciones de Delich existe un amplio abanico
de alternativas para el financiamiento educativo. Por ejemplo
reestablecer los aportes patronales de las empresas privatizadas;
establecer un impuesto a sus ganancias extraordinarias o combatir
en serio la evasión fiscal que es una de las principales
causas del desfinanciamiento del Estado.
Recortes, cupos y arancelamiento, estas son las grandes bases
sobre las cuales quieren que "se abra el debate",
nada mencionan de la investigación, de la evaluación
docente, de la búsqueda de mayor calidad de enseñanza
ni de la Universidad como generadora de una masa crítica
en la sociedad que impulse el desarrollo de nuestro país.
A este gobierno con Delich y sus tecnócratas a
la cabeza solo pretenden discutir como, donde, cuanto y cual
va a ser el ajuste.
Desde la NUEVO DERECHO nos vamos a seguir oponiendo
a este falso debate en el que quieren entramparnos. Estamos
dispuestos a discutir una reforma del sistema Universitario
pero para analizar como elevar el nivel de enseñanza,
como mejoramos el sistema de concurso, de cuanto es el porcentaje
que se le debe cobrar a los sectores de concentración
económica para hacer realidad el precepto de "quien
más tiene más paga", como articulamos la
promoción de la investigación científica,
como y cuando modernizamos los métodos de evaluación
y de enseñanza, cual es el perfil del graduado y cuales
deben ser las políticas del Estado para generar una
salida laboral, todo esto en el marco de la gratuidad, el
ingreso irrestricto, el co-gobierno, la autonomía y
la extensión Universitaria. Porque es sobre la base
de estos principios que la Universidad se convierte en la
clave para un desarrollo igualitario y contribuye a proporcionar
igualdad de oportunidades en igualdad de condiciones para
el conjunto de la sociedad. Solo sobre la base de éstos
principios reformistas, la Universidad logra ser una herramienta
de transformación para las mayorías y no para
un sector minoritario.
La ministra Decibe quiso recortar y tuvo que presentar
la renuncia, Llach quería arancel y se tuvo que ir,
Lopez Murphy quería implementar el recorte más
grande de los últimos 11 años y duro 18 días,
el tercer ministro de educación de De la Rua quiere
cupos y arancel...
...a este le queda poco tiempo en su puesto.
Nuestra agrupación no vende sus principios, vamos
a rechazar este nuevo ataque a la Universidad Pública.
No podemos quedarnos sentados mirando mientras otros trabajan
para destruir nuestra Universidad. Todos los estudiantes debemos
exigir nuestro legítimo derecho a la educación.
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