INSTITUCIONALES - HISTORIA
La Unión Digital, 2003.
Deodoro Roca y la Reforma Universitaria.
Historia de una lucha.
En la Córdoba de principios de siglos creció la
figura de Deodoro Roca, protagonista de la Reforma Universitaria
y de una vida cargada de rebeldía. Un ejemplo de coherencia
que se perdió en la sombra de la historia.
Las calles de Córdoba serán testigos de varios
de los momentos de mayor rebeldía y entusiasmo en
la historia del movimiento obrero y estudiantil. En sus esquinas,
entre el humo y las barricadas, generaciones de jóvenes
y trabajadores escribirán sus páginas más
heroicas, en busca del sueño de justicia, igualdad
y progreso. A principios de siglo, y en nombre del "derecho
sagrado a la insurrección", los estudiantes de
la universidad de Córdoba coparon aquellas calles
para declarar la huelga general, y cambiar para siempre la
casa de estudios, hasta ese momento con un fuerte carácter
elitista y excluyente.
En esos años los sectores bajos y medios de la Argentina
estaban comenzando a hacerse escuchar, a construir las organizaciones
(sindicales y políticas) en donde combatir la desigualdad
y el abuso imperantes, alentados por las ideas socialistas
y anarquistas llegadas con la inmigración europea.
La llamada Reforma Universitaria empezó el 15 de
junio de 1918, cuando un grupo de estudiantes declaró la
huelga general y tomó el rectorado, y después
de varios meses de lucha, un grupo de estos (organizados
de forma clandestina), coparon por asalto todas las instalaciones
de la universidad. Para ese entonces, Deodoro Roca tenía
28 años, y fue uno de los impulsores de la revuelta,
y entre otras actividades fue el encargado de redactar el "Manifiesto
Liminar", donde los estudiantes dieron a conocer sus
razones y sus principios. Fueron tiempos de lucha y rebeldía,
de unión entre estudiantes y trabajadores, que a partir
de los días de Córdoba se encontrarán
muchas veces más peleando codo a codo contra los tiranos
de turno (como ejemplos basta nombrar la huelga del calzado
de 1918, las marchas de repudio a la "semana trágica" de
1919, o más llegados nuestros días el "cordobazo" y
el "viborazo").
La actuación de Deodoro Roca está marcada por
la coherencia y la valentía. Nombrado profesor titular
de la cátedra "Filosofía General" de
la facultad de derecho, Roca fue un ferviente defensor del
papel revolucionario de la juventud, e intentó siempre
darles las herramientas necesarias para afrontar este decisivo
papel. Apoyándose en los autores clásicos,
mezclo Marx con Freud y Nietzsche para darle amplitud a sus
clases. Pero su actividad no sólo estaba dentro de
la Universidad, además se lo podía ver en aquellos
tiempos en la Unión Obrera, en reuniones con trabajadores
o estudiantes, o se lo podía leer en revistas como
Flecha y Las Comunas defendiendo las causas populares de
Argentina y el mundo. Allí adhirió a la revolución
bolchevique de Lenín y Trotsky y a la lucha republicana
contra el franquismo, defendió la causa se Sandino
y repudió los asesinatos de Sacco y Vanzetti. Además,
fue defensor de varios de los presos políticos de
Córdoba.
La figura de Roca, perdida entre las sombras de la historia,
fue una de las más destacadas en la política
de principios de siglo. Siempre frontal, mantuvo un enfrentamiento
con quien era el referente del conservadurismo más
recalcitrante de esos años, el escritor y poeta
Leopoldo Lugones. Al principio Lugones apoyó a los
estudiantes de Córdoba, pero más tarde, al
igual que el profesor Juan Carlos Portantiero, el Lugones
maduro terminó su vida haciendo apología
del "orden", de la "disciplina" y de "la
autoridad", apoyando el golpe del general Uriburu
y haciéndose portavoz de esa corriente de pensamiento
(como síntesis de su transformación dejará la
frase "un hombre equilibrado e inteligente pasa por
tres estados: a los 18 años rompe vidrios, a los
30 debe poner vidrios, a los 40 fabricar vidrios").
Deodoro Roca polemizará con el escritor, defenderá la
causa de los jóvenes y llamará a Lugones "león
de alfombra".
Su larga vida siempre estará marcada por el compromiso
hacia la educación y su excelencia, adelantándose
cuatro décadas a la consigna del mayo francés
(Examen = servilismo, promoción social, sociedad jerarquizada)
y a las críticas que Michel Foucault realizara en
Vigilar y castigar, Deodoro Roca prolongó el ideario
de la Reforma Universitaria cuestionando la institución
del examen y de los doctorados, ya que para Roca "título
de doctor no hace otra cosa que satisfacer la vanidad de
los mediocres".
Luego de su muerte, en 1942, su figura se fue perdiendo,
pero no su lucha. Como un último homenaje, su hijo
Gustavo compartiría su biblioteca personal con un
adolécete hasta ese día desconocido que había
llegado a Córdoba para cambiar la historia de la
humanidad. Ese joven, que pasará a la posteridad
como "Che" Guevara, continuará, como pocos,
el camino que creó.
http://www.launion.com.ar/Universidad/neo/04/nota230821b.htm
|