LA REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA SE
EXTIENDE YA POR TODA LA AMÉRICA LATINA*
por José Ingenieros
El generoso movimiento de renovación liberal iniciado
en 1918 por los estudiantes de Córdoba, va adquiriendo
en nuestra América los caracteres de un acontecimiento
histórico de magnitud continental. Sus ecos inmediatos
en Buneos Aires y México, en Santiago de Chile y La
Habana, en Lima y Montevideo, han despertado en todos los
demás países un vivo deseo de propiciar análogas
conquistas. En cien revistas estudiantiles se reclama la
reforma de los estudios en sentido científico y moderno,
se afirma el derecho de los estudiantes a tener representación
en los cuerpos directivos de la enseñanza, se proclama
la necesidad de dar carácter extensivo a las universidades,
y se expresa, en fin, que la nueva generación comparte
los ideales de reforma política y económica
que tiendan a ampliar en sus pueblos la justicia social.
Decepcionados, en todos los países de la vieja política;
perdida ya la confianza en los vetustos figurones de la alta
burocracia oficial; escépticos ante las declamaciones
de los que ene todas partes explotan el sentimiento patriótico
para justificar sus privilegios o sus desmanes; burlones
ante los cínicos dómines que siguen enseñando
en la cátedra las apolilladas doctrinas de los tiempos
coloniales; libres, en fin, de espíritu, las nuevas
generaciones proclaman su verbo de “Renovación”,
haciendo suyos los ideales coincidentes en el trile anhelo
de una renovación ética, política y
social de los pueblos latinoamericanos.
La vieja declamación lírica no interesa ya
a la juventud continental. Ha comprendido que necesita ideas
nuevas contra los prejuicios viejos y trata de formarse una
ideología que la prepare a vivir las grandes horas
que el desastre de la guerra mundial ha deparado al mundo
civilizado.
Instrumento muchas veces de los viejos declamadores que
ponían todas sus mañas a la sombra del nacionalismo
verbal, los jóvenes quieren hoy que el amor a la nacionalidad
se defina en programas de reformas benéficas para
los pueblos, Y ya comienzan a mirar como simples histriones
del patriotismo a todos los viles tiranuelos que como Castro
y Leguía han amordazado o corrompido la conciencia
cívica de sus conciudadanos, o han puesto sus pueblos
a los pies del imperialismo capitalista norteamericano.
Bienvenida la nueva generación universitaria que
en todas partes alienta nobles ideales. Su obra será eficaz
en nuestra América si ogra que su acción se
mantenga inmune de las filtraciones políticas y confesionales
que en todas partes utilizan lo renovadores “amarillos” que
se mezclan a los movimientos juveniles para desviarlos de
sus originarias tendencias liberales y sociales.
La juventud que no está con las izquierdas es una
simple vejez que se anticipa a las canas.
(*) Publicado como editorial en Renovación, órgano
de la Unión Latino-Americana, en marzo de 1924.
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