HECHOS E HISTORIA: OCHENTA AÑOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA
* por el Ing. Eduardo J. Casalderrey, 1998.
Junio de 1918
El 15 de junio se cumplieron 80 años de la denominada
Reforma Universitaria, movimiento estudiantil que se desarrolló en
los claustros de la Universidad de Córdoba. Fue una
verdadera revolución cultural en la cual los jóvenes
universitarios de la Casa de Trejo reclamaban nuevos planes
y metodologías de estudio que permitieran incursionar
en el desarrollo de la ciencia, en reemplazo de la universidad
claustral imperante.
Este movimiento estudiantil - que se venía gestando
desde principios de siglo- señalaba a través
de un documento del 8 de marzo que sus principios e ideas
de progreso, modernización y democracia social se
oponían a
" una vasta organización de intereses subalternos,
atrincherados en la vieja casa de estudios para cerrar el
paso al progreso y a la ciencia de verdad". Se estaban
refiriendo fundamentalmente a las Academias y a los sectores
ultramontanos.
¿Cuál era la propuesta que mantenían
los estudiantes reformistas de Córdoba en materia
de organización y gobierno de la Universidad? El memorial
elevado el 10 de abril de 1918 al ministro de Justicia e
Instrucción Pública de la Nación lo
indica claramente:
"Entendemos que (la Asamblea Universitaria) no sólo
debe estar formada por los académicos de las Facultades,
sino por todos los profesores, titulares y suplentes en ejercicio,
por una representación de los estudiantes y por los
profesionales egresados de la Universidad y residentes en
la República".
La Asamblea Universitaria así constituida elegiría
al rector y vice-rector de la Universidad, cuyos mandatos
caducarían en cinco años sin reelección.
Estudiantes en los claustros
La representación estudiantil en el gobierno universitario
no era una novedad al momento del movimiento reformista en
la Córdoba de 1918.
La organización de las distintas universidades de
Latinoamérica ya se basaba en el modelo de la Universidad
de Salamanca (España), la cual -a su vez- había
tomado de la Universidad de Bologna la participación
estudiantil en el "Stadium".
En San Marcos de Lima (Perú), la primera universidad
de América (creada en 1550), depositaba en sus claustros
formados por "doctores y estudiantes" el poder
supremo de las decisiones.
Asimismo, la Universidad de la República Oriental
del Uruguay se estructuraba como una federación de
facultades a partir de la Ley del año 1908. Dicha
ley establecía la representación de los estudiantes
en los Consejos Directivos de las facultades, si bien limitado
a un miembro, el cual debía ser graduado, electo por
los mismos estudiantes.
En la Universidad de París, por otra parte, ocurría
algo parecido a través de las corporaciones de estudiantes.
En nuestro país existía también un
antecedente importante: el Centro de Estudiantes de Ingeniería "La
Línea Recta", una organización fundada
en 1894, extendió su labor fuera del ámbito
de la ex Facultad de Ciencias Exactas y Naturales posibilitando
que Medicina y Derecho constituyeran sus propios Centros
de Estudiantes en 1904 y 1905 respectivamente.
Estos tres Centros Estudiantiles fueron los que luego darían
origen a la Federación Universitaria de Buenos Aires
(FUBA). En 1907 el Consejo Directivo de la Facultad cuyo
decanato ejercía el Ing. Otto Krause, reconoció como "única
corporación que representa a los estudiantes de la
Facultad" a este Centro. Un año más tarde
(07/10/1908) el Consejo Directivo de la Facultad dispuso
que un representante del Centro de Estudiantes de Ingeniería
se incorporara al Consejo. Esto ocurrió diez años
antes que el movimiento estudiantil de Córdoba.
El 11abril de1918 se constituyó la Federación
Universitaria Argentina (F.U.A.) con las Federaciones de
Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Tucumán y los centros
estudiantiles de Córdoba que actuaban como Comité pro
Reforma Universitaria. Aquí comenzó la más
profunda tarea en aras de los principios reformistas que
culminó el 15 de junio de ese mismo año, día
en el que la Asamblea Universitaria debía elegir al
Rector.
Contemporáneamente el P. E. N. intervino la Universidad
designando al Dr. Nicolás Matienzo interventor. Su
llegada lleva alivio a la comunidad universitaria y comienzan
algunas reformas. Así, por ejemplo, se modifican los
estatutos y se establece la renovación periódica
de sus autoridades eliminándose la calidad de vitalicios
de los miembros del Consejo. Por primera vez los profesores
de la Universidad participan en el gobierno universitario.
Anteriormente, eran los académicos quienes - designados
entre ellos mismos- integraban los Consejos.
Los hechos
El último tramo de la lucha era la designación
del rector. Con ese objetivo el 31de mayo 1918 se había
constituido el Consejo Superior y, si bien los estudiantes
no participaban directamente de las elecciones de autoridades,
propiciaban nombres de decanos que garantizaran la renovación
del claustro. La F.U.A. sostenía para el rectorado
de la Universidad de Córdoba, la candidatura del Dr.
Enrique Martínez Paz.
La Asamblea se reunió con la presencia de 42 asambleístas
pero el candidato de los estudiantes obtuvo sólo 13
votos. Una terrible silbatina recibió el resultado.
Los estudiantes, que se sentían burlados por la denominada "camarilla
profesoral", reaccionaron con violencia y personas ajenas
al ámbito universitario (precursores de los hoy "batatas")
irrumpieron en el local registrándose varios estudiantes
heridos con armas blancas.
El impulso de los estudiantes era enorme y en el propio
recinto de la Asamblea Universitaria el Comité pro
Reforma declara la huelga general y proclama la Revolución
Universitaria. Luego de varias horas, los estudiantes cordobeses
y miembros de la FUA salen a la calle y recorren la ciudad
entre las simpatías del pueblo.
Revolución cultural
El 15 de junio marca una fecha inolvidable: la rebeldía
estudiantil tendría una repercusión insospechada.
Latinoamérica sentiría en muy poco tiempo ese
soplo libertario que hoy, después de ochenta años
y muchos sinsabores, aún perdura.
En Córdoba durante varios días sonaron los
clarines policiales, hubo cargas de caballería y numerosos
estudiantes heridos, pero ellos no se movían, entendían
que su "causa era la causa de la justicia".
El 21 de junio se hizo público el manifiesto que
redactara Deodoro Roca "A los hombres Libres de América
del Sur", la más hermosa pieza de la literatura
revolucionaria de la juventud cordobesa:
"Desde hoy contamos para el país una vergüenza
menos y una libertad más. Los dolores que quedan son
las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias
del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre
una revolución, estamos viviendo una hora americana",
sostiene el primer párrafo.
"Nuestro régimen universitario - aún
el más reciente- es anacrónico. Esta fundado
sobre una especie de derecho divino: El derecho divino del
profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él
nace y en él muere" se lee en otro sus párrafo
de este extenso y duro documento. Más adelante manifiesta: "Reclama
un gobierno estrictamente democrático y sostiene que
el demos universitario, la soberanía, el derecho a
darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes",
y al hacer referencia al concepto de "autoridad" imperante
en los claustros, el manifiesto señala: "Por
eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario
el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en
estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía
y solo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad
y la falsa competencia".
No hay duda que este movimiento, expandido a toda América,
fue una verdadera revolución cultural contra el conservadurismo,
el clericalismo y el autoritarismo imperante en los claustros
y en la sociedad global.
El mismo 15 de junio simultáneamente con la declaración
de la huelga por parte de los estudiantes, la Universidad
fue clausurada por el Rector. El Obispo de Córdoba
-casi la única voz disonante- dirige una pastoral
a sus feligreses en la que acusa a los estudiantes reformistas
de sacrílegos, bárbaros y anarquistas. La policía
con refuerzos del ejercito detuvo a muchos estudiantes que,
entre vítores y aplausos del pueblo, fueron llevados
detenidos al regimiento IV de artillería.
¿Qué reclamaban los estudiantes como medidas
efectivas para la Universidad?
En primer término el gobierno tripartito de las Casas
de Estudios, es decir, consejos directivos y superiores conformados
por profesores, graduados y estudiantes.
Así también, la libertad de cátedra,
instrumentada a través de la instauración de
la "cátedra paralela", la modificación
de los planes de estudios, las oposiciones o concursos para
proveer de profesores las distintas cátedras y su
periodicidad.
En agosto de 1918 el Poder Ejecutivo Nacional designó al
ministro de Educación, Dr. Salinas, interventor en
la Universidad de Córdoba. Con él se llevaron
adelante importantes reformas: se introduce la docencia libre,
la participación estudiantil en el gobierno de la
Universidad y comienza un proceso de reforma de planes de
estudio.
Los principios reformistas se fueron incorporando, en mayor
o menor medida, en los estatutos de las distintas universidades:
Buenos Aires en 1919; La Plata en 1920, Tucumán al
nacionalizarse en 1921; lo mismo que en 1922 al crearse la
U.N. del Litoral; pero los avatares políticos hicieron
que en varios casos –y en poco tiempo- se volviera
al antiguo sistema, tal es el caso de Buenos Aires, que vuelve
a modificar sus estatutos en 1923 y La Plata en 1926 regresando
al sistema pre-reformista.
Entre Golpes y Democracia
En 1930 se produjo el golpe de Estado y el fascismo se hizo
cargo del país. La FUBA declaró- según
nos recuerda Gabriel del Mazo en su compilación sobre
la Reforma Universitaria- que la U.B.A. fue entregada "al
más ignorante y ridículo de los doctores que
ha producido la ignorancia argentina".
Perdida la autonomía, esta situación dura
hasta el 23 de diciembre de 1955, año en el que se
dicta el decreto-ley 6403/55 que posibilita la reorganización
de las Universidades Nacionales. El período que va
hasta 1966 fue el más fecundo en la vida universitaria
argentina, en el cual los postulados reformistas tuvieron
plena vigencia.
El golpe de Estado de junio de 1966 hizo retroceder no sólo
a la universidad sino al país todo a épocas
que se entendían definitivamente superadas. Sin embargo
lo peor estaba por venir cuando un nuevo golpe de Estado
en marzo de 1976 derriba las instituciones de la República
y el secuestro, la tortura y la desaparición de personas
se convierte en el método de quienes se sienten los "reorganizadores
nacionales". La "capucha" estará presente
en la universidad durante casi ocho años. Abolida
la autonomía, desaparecido todo vestigio de concurso
para proveer los cargos docentes, la Universidad Argentina
entró en la etapa de mayor degradación de toda
su existencia.
Restaurada la democracia con el pronunciamiento popular
de octubre de 1983, el gobierno que asumió el 10 de
diciembre de ese año debió actuar con la rapidez
que el caso exigía. Es así que tres días
después dictó el decreto 154/83 en función
del cual se intervienen las Universidades Nacionales, y se
declara "de aplicación los estatutos vigentes
al 29 de julio de 1966..."
Numerosos profesores que habían abandonado la Universidad
y otros que fueron obligados a alejarse de ella, retornaron
a sus lugares de trabajo y comenzó un nuevo período
en la vida de la universidad. Lamentablemente muchos docentes
designados en concursos restringidos durante la dictadura
militar continuaron en la Universidad y algunos, incluso,
llegaron a los cuerpos de gobierno.
Nuevas carreras, planes de estudio modernizados, vigencia
plena de la autonomía universitaria, profesores, graduados
y estudiantes integrando los consejos directivos y superiores
de las Universidades es el logro de la instauración
democrática, que exige a las nuevas generaciones,
como homenaje a los estudiantes reformistas del 18, estar
atentos a diferentes formas de cercenar los logros alcanzados.
Algunas de esas formas están solapadamente dadas en
la Ley de Enseñanza Superior y en las restricciones
presupuestarias que pueden ahogar a la Universidad Argentina
en su doble tarea de enseñar e investigar.
http://www.cpel.uba.ar/Voces/1999/Nro16/ReformaUniversitaria.htm
|