DOCUMENTO POLITICO
Posición política acerca del Gobierno Nacional*
* Documento elaborado por la Mesa Nacional del Movimiento
Nacional Reformista para la discusión
en el XXIII Congreso de la Federación Universitaria
Argentina, realizado en Mar del Plata el 30 de abril y 1º de
mayo de 2004.
El Movimiento Nacional Reformista, las compañeras
y compañeros que lo forjamos día a día,
hemos de ser fieles a las luchas que en su historia hemos
liderado junto a otras organizaciones sociales y políticas
desde hace muchas décadas y en todo el país.
Es esa fortaleza la que ha sabido guiarnos para combatir
el autoritarismo, las injusticias sociales, la dependencia
económica, las visiones elitistas y reaccionarais
que hoy persisten, salvo contadas excepciones, en las políticas
públicas del Gobierno Nacional. Un escenario tan injusto
como sublevante de nuestra patria requiere de todo nuestro
compromiso en la defensa de la Argentina en términos
generales y de la Universidad Pública en particular.
La crisis social, cultural, política y moral en
la que está sumergida la Argentina es el producto
de algo que denunciábamos hace más de 10 años
cuando el hoy prófugo ex presidente Carlos Menem junto
a su séquito de corruptos, dejaban echar a correr
en la Argentina el modelo neoliberal de privatizaciones,
devastador de lo público, sacralizante de la ideología
del mercado y violadora de los derechos constitucionales
del pueblo. Hoy como ayer, en términos de profundidad
del planteo político, a lo que no renunciaremos es
a una manera de distribuir la riqueza en nuestro país
que tenga un profundo perfil democrático, igualitario,
integrador y solidario. Evidentemente este Gobierno no lo
entiende así, ya que, en su médula, el sistema
económico no ha cambiado. No se ha producido un incentivo
a las Pymes del campo y la ciudad (donde en las primeras,
siguen pagando las mismas retenciones que los grandes latifundios
y siguen amenazando los remates de tierras), no se ha reformulado
el sistema tributario (donde el IVA sigue teniendo un peso
gigante sobre los productos básicos), no se ha transformado
la política social, que lejos de promesas de transparencia
sigue viciada por el asistencialismo y el punterismo político,
no existe una política educativa transformadora, que
plantee salarios dignos para los docentes y la urgente transformación
de la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación
Superior – a la cual nos referiremos en particular
mas adelante. En síntesis, más allá de
los cambios en la Corte Suprema y la Política de Derechos
Humanos, no podemos encontrar un cambio de dirección
en las políticas públicas sectoriales o en
el planteo general del Estado y, sobre todo, de su política
económica.
Presupuesto Nacional
El neoliberalismo redujo la discusión del presupuesto
al tema del financiamiento y la eficiencia considerando a
la educación como una función de producción
y agotando su propuesta en la optimización del costo/producto,
desconociendo el enorme valor social de la educación.
Por lo tanto, aquellos principios que se gestaron en el
seno de la Reforma Universitaria, tienen hoy que ser actualizados
a la luz de la situación social del país, en
una argentina en la que reina la exclusión la Universidad
debe ser más pública que nunca, más
abierta que nunca, más libre que nunca, más
gratuita que nunca. No podemos contrarrestar la exclusión
con más exclusión.
En este sentido, la Política Presupuestaria Educativa
del Gobierno no ha cambiado considerablemente. Podemos comenzar
mencionando la gran mentira bajo la cual se ha anunciado,
con “bombos y platillos” el supuesto aumento
de presupuesto a las Universidades Nacionales para este año.
Como conocemos quienes integramos la Comunidad Universitaria,
este supuesto aumento se produjo no en el presupuesto general,
sino ene. Ítem de “Proyectos y Programas”,
lo cual significa, de hecho, un aumento “a dedo” para
las universidades amigas.
Esta situación no deja de evidenciar el pragmatismo
y el corto alcance que posee este gobierno en su mirada de
la Educación, lejos de una concepción generosa
que priorice un proyecto colectivo nacional, donde ésta
sea el pilar del desarrollo económico y social, se
sigue sosteniendo una concepción egoísta, donde
lo que prima es el “toma y daca”.
Entendemos que es imperativo la integración del
Sistema de Universidades Nacionales, la inversión
en infraestructura, la distribución equitativa del
presupuesto para incrementar la inversión por estudiante
según la matricula de cada una de ellas, la provisión
de mayor presupuesto para investigación, el aumento
de salarios docentes (seguimos teniendo cargos simples con
sueldo inferiores a los $ 100 ), el aumento de salarios de
los no docentes, la capacitación, la gratuidad de
los postgrados y muchas otras cosas, que no son mas que cuestiones
básicas y elementales si queremos un país que
realmente tenga un presupuesto educativo “en serio” .
Ley de Educación Superior
El debate a cerca de la modificación, reforma, derogación,
etc. De la Ley de Educación Superior, no es nuevo.
Durante fines de la década de los ´90 la comunidad
universitaria en general y el movimiento estudiantil en particular,
se abocaron a la discusión de cada uno de sus puntos:
ingreso, cogobierno, autonomía, financiamiento, gratuidad
en los grados y en los postrados, ciencia y tecnología,
mejora del nivel académico, relación ingreso – egreso,
etc. Cayendo, por acción u omisión, en el error
de no tratar el tema de la Educación Superior en su
conjunto.
Haciendo una lectura de la Ley se observa, a simple vista,
las particularidades del modelo educativo que en ella impera.
Como ejemplos podemos mencionar el párrafo sobre autonomía,
donde luego de ser garantizada su existencia, la destruye
a cada paso que da, al pretender reglamentar cada una de
las instancias de la vida universitaria, ejemplo de esto
es el Art. 29 que establece… “ las instituciones
universitarias tendrán autonomía académica
e institucional…” pero en el primero de sus incisos
fija que si bien pueden dictar y reformar sus estatutos,
no pueden apartarse de lo que se norma en el art. 34 de esa
misma Ley … “si el Ministerio considerará que
los mismos (estatutos) no se ajustan a la presente ley, deberá plantear
sus observaciones dentro de los diez días a contar
en la comunicación oficial ante la Cámara Federal
de Apelaciones, la que decidirá en un plazo de veinte
días, sin más tramite que una vista a la institución
universitaria…” siguiendo en este sentido el
art. 76 dice que “cuando una carrera que requiera acreditación
no la obtuviese, por no reunir los requisitos y estándares
mínimos previamente establecidos, la Comisión
Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria
podrá recomendar que se suspenda la inscripción
de nuevos alumnos en la misma hasta que se subsanen las deficiencias
encontradas…” de igual modo el art. 79 fija los
plazos en que se debían adecuar los estatutos de la
universidades nacionales “… ciento ochenta (180)
días contando a partir de la promulgación de ésta”.
Párrafo aparte merece la mencionada CONEAU, verdadero
brazo ejecutor de la política de exclusión
educativa. Por donde esta Comisión ha ido pasando
ha dejado un tendal de restricción: mientras por un
lado el Gobierno niega un aumento de presupuesto que solucione
el problema de fondo, la CONEAU evalúa las mismas
condiciones negadas y las utiliza como excusa para amenazar
el cierre de carreras… En el callejón, la falta
de una respuesta política unificada de parte de las
Universidades y la complicidad de una reacción que
se viene nutriendo cada vez mas de sectores hasta ayer “progresistas” – que
analizan su bolsillo ala hora de ensayar respuestas, la salida
que se encuentra es la mas fácil: recortar el ingreso
o imponer aranceles.
Muchas Universidades prefirieron renunciar a pelear por
el derecho a la educación, antes que responder políticamente
con un reclamo por mayor presupuesto y perder los favores
de la Secretaría de Política Universitaria.
Este es también el resultado de la fragmentación
social y política que vive nuestro país, fruto
de las políticas neoliberales y del “sálvese
quien pueda”. Así también este Gobierno
profundiza esta política al continuar el reparto a
discreción del presupuesto educativo. No compartimos
la idea que la CONEAU ha sido un instrumento potable para
encontrar el déficit y virtudes de nuestras universidades,
ya que rescatamos el profundo potencial de la propia comunidad
educativa nacional para encontrar los trazos de una política
superadora a la actual.
La democracia interna y la forma de gobierno que tuvieron
su origen en la Reforma Universitaria de 1918 se ve claramente
cercenada al establecer en sus art. 52 a 57 la mayoría
docente estableciendo que en ningún caso podrá ser
inferior al 50 % de la totalidad de sus miembros y posibilita
la desaparición del claustro de graduados al establecer
en el art. 53 inc. D “que los graduados, en caso de
ser incorporados a los cuerpos colegiados, puedan elegir
y ser elegidos si no tienen relación de dependencia
con la institución universitaria”
La gratuidad y la permanencia de los estudiantes en la
Universidad, si bien están mencionadas en ningún
caso se asegura su implementación, quedando en meras
formas declarativas o en enunciados generales que por el
contrario garantizan su no puesta en práctica. Así,
el art. 13 al hablar de los derechos que posee el estudiante
en las instituciones estatales de educación superior
fija en su inc. C “… el acceso a becas, créditos
y otras formas de apoyo económico y social que garanticen
la igualdad de oportunidades y posibilidades…”;
el problema a simple vista es que en ningún lado de
la ley se establece de que lugar saldrán los fondos
para financiar tal sistema, razón por la cual nos
permite prejuzgar de declarativas y nada más que eso.
El art. 29 en su inc. J dice que las universidades podrán “establecer
el régimen de admisión, permanencia y promoción
de los estudiantes…”, dejando abierta la posibilidad
de implementar aranceles o cualquier régimen de ingreso
que vulnere el acceso a la universidad pública. Otro
articulo polémico de esta ley y que en su momento
genero un gran rechazo fue el 50 en el se establece “… en
las universidades con más de cincuenta mil (50.000)
estudiantes, el régimen de admisión, permanencia
y promoción de los estudiantes será definido
al nivel de cada facultad o unidad académica equivalente”.
Al sancionarse esta ley e incluirse este artículo
el menemismo, tuvo en cuenta el problema de una Universidad
en particular (la disputa entre el ex decano de Medicina
y el Rectorado de la UBA).
Otro tema a considerar, es el art. 29 en su inc. Ñ,
en este el embate se pretende dar sobre los Centros de Estudiantes
pretendiendo otorgar reconocimiento, lo que esta Ley hace
es imponer a los mismo s que tengan personería jurídica,
esto significa entre otras cosas que cada vez que un Centro
de Estudiantes tenga un problema político lo más
probable es que termine siendo dirimido ante la justicia,
o que el control de las finanzas de los mismos sea seguido
de cerca por órganos que nada tienen que ver con la
tradición histórica del movimiento estudiantil
argentino y que significaría la injerencia del poder
político de turno en cuestiones particulares de los
Centros de Estudiantes. Entendemos por ello que es fundamental
la generación de una Ley de Organizaciones Estudiantiles,
que garantice la transparencia contemplando la especificidad
de nuestras herramientas gremiales en un marco de autonomía
política.
El Movimiento Nacional Reformista entiende que el debate
integral acerca de un nuevo proyecto de Ley de Ecuación
Superior se torna hoy imprescindible desde la Federación
Universitaria Argentina. A esta institución le corresponde
en primera instancia el comprometerse con uno, hoy el principal
de los males, que acecha a la Universidad Pública
en nuestro país, generando una campaña nacional
de difusión como la que ya han llevado adelante algunas
federaciones regionales.
Los puntos antes planteados los esgrimimos como mojón
fundante para volver a tener una normativa acorde con los
principios del 18 y de esta misma federación, entendiendo
que la fuerza motriz en un proceso de cambio como el que
se persigue saldrá del sector más dinámico
de la comunidad universitaria, los estudiantes.
Rol de la Universidad en la sociedad La Extensión
Fue una incorporación latinoamericana, precisamente
argentina juvenil, el concepto de extensión universitaria,
el romper las barrearas que separan la Universidad con la
sociedad, el recibir y dar, elida y vuelta con al sociedad.
La misión jerárquica de la Universidad no
es como cree el Banco Mundial, “crear ajustados engranajes
para un sistema económico determinado”. La función
de la Universidad, y fundamentalmente en países nuevos
como el nuestro, sin proyecto nacional solidario, es producir
la síntesis del pensamiento nacional en los diversos
campos y ser fermentarios de propuestas superadoras. Es producir
las soluciones a los grandes problemas con los cuales se
enfrenta nuestro joven país. Por ello nuestra Universidad
que tiene sus raíces en la Universidad de Salamanca,
es un ente público, un ente que se debe a la sociedad,
tiene una responsabilidad ante la sociedad.
Las Universidades Nacionales deben orientarse por su objetivo
que es su función social, y recordando a José Luis
Romero: “Este es el sentido más revolucionario
y original del movimiento de la Reforma: la exigencia de
lo que se ha llamado la función social de la Universidad”.
Argentina ha experimentado en las últimas décadas
un brutal proceso de retirada del Estado en su responsabilidad
de proveer políticas de bienestar social.
Argentina producirá este año 99 millones de toneladas de alimentos
básicos, suficientes para alimentar a una población de 330 millones
de personas (casi 10 veces más que la población actual del país).
Sin embargo, más de 5 millones de argentinos están subalimentados.
3 de cada 10 niños viven bajo el nivel de indigencia.
Esta profunda crisis es producto de las políticas
aplicadas por los últimos gobiernos, responsabilidad
de los partidos mayoritarios de la Argentina, que en la última
década han profundizado el modelo neoliberal de privatizaciones
corruptas, devastador de lo público, sacralizante
de la ideología del mercado y violadora de los derechos
constitucionales del pueblo.
Producto de estos años de políticas públicas
lejanas a los intereses de las mayorías de nuestra
Argentina, los ciudadanos de este país padecemos la
impronta de una cada vez más injusta distribución
de la riqueza, los cual genera cada vez más necesidades
básicas insatisfechas y profundizan el incumplimiento
de los derechos sociales y de los derechos humanos de la
población.
Hoy nuestro pueblo vive la indigna situación de
falta de trabajo, de una salud pública insuficiente,
de un sistema de educación pública que tambalea,
y una justicia que falla siempre de manera injusta.
En el MNR no creemos en el asistencialismo, en lo que sí creemos
y es una de nuestras banderas: es en la solidaridad con aquellos
que menos tienen; creemos que la Universidad debe servir
para la formación integral de una persona y que esta
deba estar comprometida con la realidad, la Universidad no
debe limitarse solo con la formación de profesionales
técnicos, es parte de su responsabilidad formar conciencia,
compromiso y estimular la participación para con el
resto de la sociedad, la Universidad no debe educar para
la no acción y la indiferencia.
Afirmamos que la Universidad debe dar al estudiante las
herramientas que le permiten abordar los problemas globales,
comprender las problemáticas que nos aquejan en la
sociedad y aportar con sus posibles soluciones, porque mayoritariamente
esta integrada por jóvenes, el sector más vivo
y movilizador de la sociedad, siempre dispuestos a adoptar
este tipo de compromisos con al actividad solidaria.
Resaltamos dos frases de personalidades que vivieron la
Universidad y la Reforma, uno es el compañero Deodoro
Roca que dijo: “Los dolores que quedan son las libertades
que faltan”, hoy en la Argentina son muchos los dolores
que quedan pero no hay que resignarse, ya que como dijo Ernesto
Sábato “resignarse es una cobardía, es
el sentimiento que justifica el abandono de aquello por lo
cuál vale la pena luchar, es de alguna manera una
indignidad”.
Estamos plenamente convencidos que este es el camino de
construcción, que esta es la herramienta que tenemos
que seguir forjando los universitarios desde nuestro espacio
gremial, luchando de manera incansable por una educación
para todos, por mas presupuesto para esta, pero fundamentalmente,
por un país inclusivo y respetuoso de los derechos
sociales, algunos conseguidos de la mano de la lucha, otros
esperando por mas lucha para ser conseguidos, siempre de
la mano de los estudiantes y trabajadores ocupados y desocupados,
y de todos aquellos que sistemáticamente venimos pagando
el costo por el cual se han enriquecido los grandes vampiros,
propios y extraños, que se llevaron la sangre, y la
riqueza y dignidad de nuestro pueblo.
Respecto de la lucha por una Universidad inclusiva y contenedora,
cuya primera preocupación sea la formación
de mejores ciudadanos, críticos en el pensamiento
y críticos en el conocimiento, que debe estar siempre
al servicio de las demandas sociales de la realidad de nuestro
pueblo en de nuestro tiempo. Esta lucha por una universidad
de mayorías es a la vez por un país más
justo. Esta lucha, la hemos dado con las organizaciones gremiales
de los trabajadores de la Universidad, Docentes y No Docentes,
con quienes debemos seguir dando una batalla cultural frente
al sentido común orientado por los sectores mas reaccionarios
de la sociedad, que tienen la firme convicción de
reducir el sentido transformador y revolucionario de la educación
pública, a un mero episodio comercial reproductor
de la ideología de mercado y garante del Status Quo.
Rol del Movimiento Estudiantil
Nuestra procedencia nos compromete históricamente
con las luchas estudiantiles y populares durante el último
siglo. Abrazamos la férrea convicción que la
Educación pública, con sus postulados de gratuidad,
libre acceso y cogobierno universitario son una columna fundamental
en el camino de la democratización y el progreso social.
Como jóvenes, en este caso universitarios, afrontamos
el enorme desafío de confrontar con una realidad extremadamente
compleja, que muestra un escenario con más necesidades
que oportunidades.
Durante la década de los ´90 nuestro país
ha sido escenario de la aplicación de las políticas
neoliberales más salvajes. La aplicación de
las políticas económicas que imponía
el FMI sobre nuestra patria, ha determinado una parte importante
de nuestra historia, convirtiendo a nuestro país,
en el mejor aplicador de las recetas del FMI.
Esta actitud determinante, fundamentalmente durante los
dos gobiernos de Menem, ha significado importantes retrocesos
en nuestro país, no solo desde el punto de vista económico,
sino también desde el cultural. En este contexto,
las Universidades Públicas, no han sido ajenas a la
aplicación de este modelo, y como consecuencia de
ello, ha sufrido sistemáticamente, recortes presupuestarias,
como así también sub-ejecuciones de las partidas
presupuestarias, las que afectan considerablemente el funcionamiento
de todo el sistema universitario en su conjunto.
Durante esta década, el Movimiento Estudiantil,
ha sido protagonista de numerosas movilizaciones de reclamos
de mayor presupuesto universitario.
La consecuencia de la continuidad de este modelo, se expresó fuertemente,
en la crisis social, económica, política e
institucional que se manifestó con los sucesos del
19 y 20 de diciembre del año 2001, pero que se venían
hace ya muchos años gestando en nuestro país.
En este sentido, y como consecuencia de la crisis desatada,
gran parte de nuestros compañeros estudiantes, se
vieron imposibilitados de poder continuar con sus estudios
en la Universidad.
Sin duda los jóvenes asumimos hoy el rol, ya no
de meros beneficiarios de políticas públicas,
sino impulsores - actores – productores de estrategias
de inclusión social y mejoramiento de la calidad de
vida de nuestros pueblos.
Es aquí dónde el desarrollo integral de experiencias
de integración cultural, técnicas y científicas
nos coloca en la responsabilidad de crear alternativas posibles
para el avance positivo en cada una de las áreas de
la vida de nuestros pueblos.
Nos une un legado que nace en 1918 en nuestro país,
junto a trabajadores y sectores políticos, que fue
la Reforma Universitaria, ella no sólo fue un legado
moral sino principios políticos y culturales destinados
a la acción para la maduración continua de
nuestras democracias.
Debemos hacernos cargo de ese legado, no por el pasado,
sin por el futuro.
El Movimiento Nacional Reformista ha tomado el firme compromiso
de encarar este desafío desde la generación
políticas que apunten tanto al ingreso y permanencia
de nuestro compañeros en el seno de la Universidad
como al compromiso consiente con el medio social del que
venimos.
Re – articular al movimiento estudiantil que protagonizo
junto a otros tantos actores las luchas y transformaciones
más trascendentes de nuestro país es una tarea
pendiente que debe tener en el presente congreso de la Federación
Universitaria Argentina una inflexión fundamental.
Para avanzar en al concreción de lo antes expuesto,
y en la generación de un espacio amplio y enriquecedor
de las políticas estudiantiles, de cara a este nuevo
Congreso de F.U.A., convocamos a todos aquellos que así lo
desean a sumarse ala propuesta del M.N.R.. Un proyecto con
grandes cualidades es para nosotros más legítimo
que un proceso sólo cuantitativo para arribar a la
conducción de nuestra herramienta gremial nacional.
Hay que fortalecer identidades para esclarecer programas
de gestión, no dejar éstas en un segundo plano
para continuar igual ó peor.
En la lucha por una Argentina justa, libre y solidaria
seguiremos transitando el camino de la profundización
de la democracia para hacer de la participación la
gran herramienta de liberación nacional.
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