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ELECCIONES 2001
QUE PASA HOY EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA Y EN NUESTRO CENTRO DE ESTUDIANTES

LA UNIVERSIDAD

La crisis que está atravesando la Universidad Pública en nuestro país responde, fundamentalmente, a la existencia de dos factores. Uno es el constante embate que contra el sistema universitario nacional han llevado adelante los que gobernaron la Argentina desde comienzos de la década de los '90 hasta hoy. El otro, la falta de capacidad por parte de quienes conducen los distintos sectores que integran la comunidad universitaria para concretar las profundas transformaciones que son imprescindibles a fin de cambiar, en un sentido progresista, el hoy anacrónico modelo universitario.

Basta para evidenciar el primero de los factores señalados, recordar los distintos episodios en los que, ciegos en sus propósitos, los dirigentes nacionales han intentado desmantelar nuestras Universidades: La ley de educación superior sancionada en 1995, el primer intento de recorte al ya magro presupuesto en 1999, el segundo intento durante el fugaz paso por el ministerio de economía de López Murphy, la intención todavía vigente del ministro Delich (ex dirigente estudiantil) de imponer un arancel, y las otras tantas maniobras realizadas por los gobiernos del ex presidente Carlos Menem y de Fernando De la Rua para derribar a uno de los pocos espacios públicos que nos quedan a los argentinos.

Es cierto que estos ataques contra la Universidad se constituyeron, alguna vez, en motor de reclamos y demandas por parte de toda la sociedad. Sin embargo, su perdurabilidad en el tiempo combinada con el segundo de los factores mencionados, es decir con la imposibilidad de dar una respuesta clara desde la comunidad universitaria, ha logrado que se ponga en duda el concepto mismo de Universidad Pública.

Así, aquellos que intentan una defensa del modelo universitario desde el statu quo, aquellos que pretenden que "acá no pasa nada" y que hay que mantener todo tal cual está, no hacen más que alimentar la predica a favor de la privatización de la educación superior que basa sus argumentos en la crisis actual.

Estas posiciones quietistas e inactivas sumadas al descreimiento generalizado de la sociedad y al manejo poco claro de los fondos públicos por parte de autoridades académicas y de los dirigentes estudiantiles son definitivamente el caldo de cultivo para el avance de posiciones ideológicas que buscan mercantilizar el conocimiento.

Por eso desde la Nuevo Derecho creemos necesario replantear al actual Sistema Universitario, siempre sobre los principios indiscutibles de co-gobierno, autonomía, gratuidad, extensión universitaria y libre acceso que, surgidos de la Reforma del '18, definen el carácter público de nuestra Universidad, para dar respuesta a los nuevos desafíos que enfrenta, desafíos tales como la generalidad de los conocimientos ante las demandas de especialización del mercado laboral, la integración y extensión Universitaria ante una sociedad cada vez mas fragmentada, la autonomía y la reforma de los planes de estudio ante las necesidades de desarrollo regionales y nacionales y la atención desde la calidad de la enseñanza a la masividad, entre muchos otros.

En esta dirección es que nuestra actividad cotidiana apunta a transformar los espacios de representación, a transformar el Centro de Estudiantes para convertirlo en una herramienta capaz de proyectar y edificar un nuevo modelo de Facultad Reformista.

Para eso hay que sacudirle la modorra y superar la mediocridad generada por intereses sectoriales que lo vacían de contenido y lo alejan de su verdadera razón de ser: Dar respuesta a las necesidades que tenemos los estudiantes y defender nuestros derechos.

LOS CAMBIOS QUE NECESITA NUESTRO CENTRO

Comúnmente ante la pregunta ¿Qué es un Centro de Estudiantes? se responde que es la organización gremial y política de los estudiantes, que es una herramienta institucional que tiene por finalidad defender sus derechos.

Sin embargo esta definición no considera, como nosotros sí lo hacemos, el hecho que ningún Centro de Estudiantes puede representarnos si la mayoría de quienes estudian en la Facultad carece de vínculos con él.

Por eso, para que el Centro de Estudiantes sea verdaderamente la organización que nos representa, debe ser antes que nada un espacio de participación, una institución viva, dinámica y capaz de generar las condiciones necesarias para que los estudiantes participen de la vida política de la Facultad.

Evidentemente esto no es lo que ocurre hoy en nuestro Centro.

El CEDyCs se ha convertido en una asociación de venta de apuntes que, eso sí, cada tanto organiza alguna charla.

Para revertirlo y lograr que los estudiantes se involucren no resulta suficiente decir que el CEDyCs es un espacio de participación. Hay que llevar adelante una política que cree los canales necesarios para que los estudiantes puedan expresarse y que convierta a nuestro Centro en un ámbito de encuentro, de integración, en el que confluyan las opiniones y en donde cada uno de nosotros pueda elegir en qué, cómo y cuánto quiere participar.

El CEDyCS debe ser una organización que, además de desarrollar eficazmente tareas administrativas elementales como vender apuntes, sacar fotocopias o dar información, luche contra la indiferencia, promueva la participación de los estudiantes en la vida de la Facultad y revierta la malograda imagen de la representación que existe producto de manejos poco claros que generan, a partir de una actitud cerrada de muros adentro, sospechas y escepticismo.

La gran cantidad de estudiantes (más de 1500) que completaron la encuesta de opinión que realizamos desde la Nuevo Derecho durante el primer cuatrimestre, en la que te preguntábamos cuáles creías que eran los temas prioritarios para trabajar y buscábamos saber en que actividades te interesaba participar, demuestran que no se puede cargar las tintas sobre el nivel de descreimiento general de los estudiantes y hace imprescindible que el CEDyCS eche una mirada retrospectiva sobre sus actividades para darse cuenta de que no existen mecanismos siquiera similares al desarrollado por nuestra agrupación, a través de los cuales los estudiantes puedan expresarse y a partir de su opinión buscar soluciones.

La Comisión Directiva del CEDyCS se reunió tan sólo dos veces en un año, La primera para que "asuman" las nuevas autoridades y la segunda para aprobar un balance. Coincidirás con nosotros en que en este marco es imposible presentar, discutir y concretar cualquier tipo de proyecto, como es imposible también desarrollar alguna acción conjunta en defensa de tus derechos sí sos víctima de alguna arbitrariedad por parte de un profesor o tenés algún problema.

Esta actitud anti-participativa es altamente nociva para nosotros los estudiantes y para nuestro Centro. Por eso desde la Nuevo Derecho trabajamos todos los días, con hechos, para demostrar que otro modelo de CEDyCS es posible.

 

 
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